|
Casi no pasa un día sin que aparezca en el mercado un nuevo
informe relacionado con el futuro inmediato de algún sector
de Internet. Pero son muchas las empresas dedicadas a consultar
sus bolas de cristal, y el resultado final es una ensalada de cifras
considerable. Sobre todo porque rara vez coinciden dos predicciones
referidas a un mismo año e idéntico campo. Nadie dice
que las consultoras hagan mal su trabajo. De lo que se trata es
de terminar con una tendencia creciente que no hace sino empantanar
de cifras las páginas de los medios de comunicación,
para mayor sorpresa y escepticismo de los lectores.
En un sector tan nuevo como Internet, en una economía digital
donde cierres, recortes de plantillas, reorganizaciones, compras
y adquisiciones se suceden a una velocidad de vértigo, las
consultoras dedicadas a estudiar el mercado de la Red tienen la
obligación de explicar claramente a consumidores, clientes,
accionistas e inversores el método que siguen a la hora de
realizar sus análisis y, fundamentalmente, por qué
las discrepancias son tan brutales. Sí, ya sabemos que son
competencia unas de otras; pero sólo así conseguirán
despejar las dudas y sombras sobre el rigor de sus investigaciones.
Tomemos como ejemplo el B2B (business to business), uno de los sectores
del comercio electrónico con más futuro. Mientras
Compaq Computer afirma que los negocios digitales entre empresas
moverán el próximo año 103 millones de dólares
en España, la Asociación Española de Comercio
Electrónico asegura que en 2000 el volumen de operaciones
alcanzará los 308,5 millones de dólares.
¿Cómo se puede explicar semejante diferencia?
Quizás todo sea cuestión de recurrir a otro estudio,
esta vez de PriceWaterHouseCoopers, según el cual dos tercios
de las compañías online europeas echarán el
cierre en los próximos años. Pero no parece que sea
suficiente, teniendo en cuenta que se trata de cifras referidas
a dos años consecutivos.
Desconcierto total
Si ampliamos las miras hacia el futuro del B2B en Latinoamérica,
las divergencias son más monumentales si cabe. Tomemos la
referencia del año 2003: según eMarketer, el business
to business en aquella región alcanzará los 15.000
millones de dólares. IDC rebaja la cifra hasta los 8.021
millones de dólares (aquí lo que sorprende ya es lo
arriesgadísimo de la precisión). Para Morgan Stanley
Dean Witter se moverán 7.631 millones, mientras que Jupiter
dice que serán 3.738 millones... y bajando.
Y ahora llega el momento de prever qué sucederá en
todo el planeta en 2004, pongamos por caso. Pues que, según
Forrester Research, el B2B superará los 746.000 millones
de dólares. Y que, según AMR Research, el B2B será
más, mucho más importante: 5,7 billones de dólares
moverá él solito.
Con la publicidad a través de Internet pasa tres cuartos
de lo mismo. Leamos a Júpiter Communications: los anuncios
online facturarán 28.000 millones de dólares en 2005.
Y ahora consultemos el oráculo de la consultora estadounidenseMyers
Group, que nos garantiza que, ese mismo año, la publicidad
online moverá 45.300 millones de dólares. El margen
es considerable, sobre todo (se supone) para los inversores, tanto
empresariales o institucionales como particulares, que planeen comprar
acciones de las firmas dedicadas a poner mensajes publicitarios
en el ciberespacio. Pero lo peor es que nadie parece quejarse demasiado.
Sin embargo, la credibilidad de las consultoras está cada
vez más en entredicho.
¿Tiene futuro el m-commerce?
La desorientación crece cuando nos acercamos al comercio
electrónico a través de la telefonía móvil.
Así, IDC prevé que esta forma de realizar negocios
llegue a facturar más de 37.000 millones de dólares
dentro de cuatro años, pero Forrester Research echa un jarro
de agua fría sobre estas optimistas previsiones y dice que
apostar por el m-commerce "es un error".
Lo que parece claro en todo este baile numerológico es que,
a mayor dificultad para predecir qué ocurrirá en determinados
mercados y sectores, mayor baile de cifras. Chase H & O´s
Research Group sostiene que Latinoamérica tendrá 47,5
millones de internautas en 2003, pero para eMarketer serán
sólo 19 millones. En cambio, IDC ha preferido dejar la cosa
en una cantidad intermedia: 29,5 millones de internautas.
Tampoco se ponen de acuerdo las firmas a la hora de evaluar cuánto
dinero gastarán los consumidores en compras navideñas
online en Estados Unidos, el país donde más desarrollado
está el comercio electrónico y donde, a priori, debería
resultar más fácil homogeneizar la medición
de magnitudes. A 11.600 millones de dólares ascenderán
las ventas online en EEUU durante los próximos meses de noviembre
y diciembre, según Jupiter Communications. Doscientos millones
de dólares más de lo que predice la firma de investigación
de Internet Gomez Advisors, que además únicamente
toma en consideración el período estrictamente navideño.
Siguiendo con las Navidades, Gartner Group también aporta
su granito de arena y, tirando por elevación, pronostica
que la venta de regalos y productos durante las fiestas próximas
generará una facturación de 19.500 millones de dólares,
lo que supondría un 85% más que en el mismo período
del año pasado.
Crece la brecha
En cuanto al márketing por correo electrónico, Jupiter
Communications predice que facturará dentro de cinco años
7.300 millones de dólares en EEUU. Un ejercicio antes, en
2004, el volumen de negocio al que llegará esta herramienta
publicitaria ascenderá a 4.800 millones de dólares,
según Forrester Research. Parece mucha diferencia para algo
tan nuevo como es el e-marketing.
Por último, los ASPs (proveedores de aplicaciones), un mercado
que moverá 25.000 millones de dólares en 2004, de
acuerdo con las previsiones de Gartner Group. Según la consultora
IDC, el mercado de los ASPs moverá más de 2.000 millones
de dólares en 2003.
A medida que Internet y los sectores que la integran crezca, la
profusión de estudios e informes irá en aumento. ¿Seguirá
creciendo también el desconcierto que nos embarga ahora ante
los bailes de cifras que proliferan aquí y allá? Nadie
discute la dificultad de realizar profecías, y más
referidas a algo todavía tan voluble como la Nueva Economía.
Pero ha llegado el momento de buscar vías de unificación
de criterios que permitan la elaboración de análisis
si no idénticos (cada consultora utiliza sus propios métodos,
reglas y parámetros), sí por lo menos más uniformes.
Quizás así se consiga reducir, siquiera un tanto,
la indeterminación que rodea a todo lo relacionado con el
futuro de Internet.
Juan Corredor
Baquia.com 16/10/2000
|